On The Road: Burgos, We Eat You

¡Bienvenidos a la segunda temporada de On The Road!

Ya, es que el nombre de “Un país para comérselo” mola más, pero estaba cogido, y además, no queremos que parezca que solo vamos a las ciudades a degustar los manjares que se nos ofrecen… También pateamos lo nuestro e intentamos dejarnos muy poquito por ver de cada ciudad o pueblito bueno que visitamos.

La temporada ha empezado de lo más temprano. Así es, este finde nos fuimos hasta Burgos ataviadas con nuestras camisetas térmicas mejores galas. Jimena&Miguel han sido la primera pareja de la temporada, y no podemos haber empezado con mejor pie. Estos novios han sido geniales, la Iglesia donde se casaron era una pasada (y pegadita a la Catedral), y el lugar de celebración, el NH Palacio de la Merced, ideal para una boda de invierno. Las vistas desde el hotel eran inmejorables: directas al río y la Catedral de fondo.
El viernes dimos una vueltecita corta, porque hacía tanto frío que empezó a nevar y no estaba la cosa como para andar haciendo muñecos de nieve; así que nos refugiamos en un barecito muy mono llamado La Lorencita. Primeras cervecitas en Burgos, señores. Después no fuimos a dar un besote a Jimena y Miguel, que estaban tomando algo en Carmen13 con todos los suyos para darles la bienvenida y descargar nervios.

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El día de la boda nos levantamos prontito y fuimos a coger fuerzas a Viva La Pepa con un buen desayuno. Tostadita, yogur con cereales y un ColaCao calentito. Este sitio nos encantó porque tiene un ventanal que da a la plaza de la Catedral y es bastante impresionante desayunar viendo semejante obra de arte.

De nuestra estancia en Burgos tenemos que destacar que nos ha sorprendido (¡para bien!) por el encanto del casco antiguo y por lo maravillosamente bien que se come. ¡Cuántos barecitos monos hemos encontrado! El domingo hacía un frío que era abrir la boca y empezar a cantar Let It Go; pero fuimos fuertes y estuvimos paseando por todo el centro de la ciudad, previo desayuno en Ibañez Chocolatería, uno de estos sitios que te emboban por lo bien decorados que están y el encanto que tienen. Después, fuimos a visitar la Catedral, por familiarizarnos con ella, que este verano tenemos dos bodas allí, y ahora que la hemos visto, no pueden apetecernos más.

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Había tanta variedad de sitios guays que nos dio pena quedarnos en uno solo a comer, así que seguimos paseando y dimos con La Comidilla de San Lorenzo, que estaba hasta los topes, pero lo suyo es quedarse en la barra tomando algo. Después, el que para Almu se llevó la palma: La Favorita. Salió de allí prendadita de uno de sus bocados. Y no era para menos, porque aquel pincho era el Premio Nacional de Bocadillos de Autor. Qué experiencia. Un bocadillito de anchoas a la brasa, mermelada de piquillo y cebolla confitada. No decimos más. El resto de pinchos no se quedaban cortos, no. Cecina con micuit, foie a la brasa… Aih.

Aunque nos fuimos de allí con ganas de repetir, marchamos en busca de algún otro sitio que estuviera a su altura. Y lo encontramos. Llegamos a La Boca del Lobo, donde el camarero (que se parecía al compositor Roque Baños una barbaridad) nos recomendó el tataki de wagyu, y cuánta razón tenía al recomendárnoslo. Qué cosa tan rica, oye.

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Así que con el estómago bien calentito pero con ganas de algo dulce, volvimos a Viva La Pepa, que aún nos tenía guardada una sorpresa; la tarta de requesón, y unos tés muy ricos.

¡Vaya forma de empezar la temporada! Burgos nos ha encantado y estamos deseando volver este verano, pero en manga corta.

Seguiremos informando de nuestras aventuras.

¡Un besi!

Anna y Elsa (a.k.a. Almu y San)

San-Almu-Muy-Muy-Felices

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